Una universidad humanista. Milton Molano Camargo
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Название: Una universidad humanista

Автор: Milton Molano Camargo

Издательство: Bookwire

Жанр: Документальная литература

Серия: Pensamiento Lasallista

isbn: 9789588844008

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СКАЧАТЬ puesta en Dios significa, en primer lugar, superar toda forma de quietismo o de pasividad, afirmar un particular dinamismo en todos y cada uno de esos campos; pero también significa superar toda forma de “activismo” ciego o de inmediatismo, es decir, no perder la perspectiva esencial.

      En efecto, no se trata tampoco de desarrollar un especial dinamismo, investigativo, científico-cultural, pedagógico, social y administrativo por pruritos “de moda”, como pueden ser: el del espíritu empresarial, el crecimiento institucional o la imagen publicitaria de la Universidad (importantes sin duda), sino fundamentalmente por contribuir a la obra de Dios, a la extensión de su reino.

      Al mismo tiempo, se trata otra vez de una acción que demanda una particular “calidad”. Al respecto, los hermanos Michel Sauvage y Miguel Campos nos previenen: “En algunos, el velo del ‘Espíritu de Fe’ ha podido utilizarse algunas veces para encubrir lagunas profesionales o para canonizar como ‘voluntad de Dios’ abusos manifiestos en el ejercicio de la autoridad”.{31} Conviene, entonces, evaluar la legitimidad de nuestros compromisos universitarios y del ejercicio de la autoridad, a la luz de estos principios, con el fin (al menos) de no convertir el lasallismo en una ideología que encubre con su poder las mediocridades o incapacidades, o justifica arbitrariedades y manipulaciones contrarias al espíritu del Evangelio.

      La calidad que demanda “la mira puesta en Dios”, lejos de desconocer y menospreciar lo humano y lo temporal, es una invitación a darle a las cosas, a las personas y a los acontecimientos, una “sobredimensión” a la luz del paradigma de toda perfección y de toda realización: el propio Dios.

      En realidad, de lo que se trata es de tornar en serio y a fondo la transformación de la naturaleza, de la sociedad y de la historia, la renovación educativa y la promoción del saber y de la cultura.

      La fe es un principio dinámico de acción, pero no en forma determinista, ni mecánica; en cada opción concreta compromete nuestra libre decisión y exige una purificación constante de nuestra intención{32} para que esta no se motive por el mero capricho, la comodidad, el deber, las tendencias biológicas, la costumbre o la simple lógica, sino por ese afán de perfección que nace de la óptica de la fe.

      También exige el desarrollo del “discernimiento evangélico”, es decir, una capacidad para analizar y evaluar alternativas a la luz de los valores cristianos, y para enfrentar las contradicciones y obstáculos que, usualmente, ofrece la sociedad ante esos valores. A la vez exige el cultivo de la iniciativa y de la creatividad —a imagen de Dios “creador”— para buscar las mejores respuestas a las necesidades y problemas del quehacer universitario.

      El hacerlo todo con la mira puesta en Dios se manifiesta en actitudes de justicia y de caridad, de autoexigencia, de alegría y de servicio desinteresado, es decir, en un testimonio congruente con el ideal cristiano. Institucionalmente (en la coyuntura actual del país), el compromiso universitario fue claramente determinado por el papa Juan Pablo II en su reciente visita a Colombia (Medellín, 1986): maduración de una nueva cultura, profundización de la identidad cultural, síntesis entre fe y cultura. ¿Qué implica este compromiso para la Universidad de La Salle? Esto da tema para muchos análisis y para otros estudios.

      Atribuirlo todo a Dios

      Descartada toda forma de determinismo y de quietismo, este principio invita, ante todo, a descubrir el plan de Dios en todas las cosas y en todos los acontecimientos. El plan de Dios es plan de creación y de renovación continua de la naturaleza y de la historia, siguiendo como modelo a la persona de Cristo, hasta lograr la recapitulación de todas las cosas en Él; plan que pide el concurso activo de los hombres, especialmente de los cristianos (a través de la ciencia, de la tecnología, de la administración y de la creación de la cultura), para manifestar toda su magnitud: “Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestación de los hijos de Dios. Porque las criaturas fueron sujetas a vanidad, no de grado, sino por causa del que las sujetó con esperanza”. “También las mismas criaturas serán liberadas de la servidumbre de la corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios”.{33}

      Plan libertador de los hombres, de la sociedad y de la historia, razón por la cual, los hermanos Sauvage y Campos conciben que el espíritu de fe significa “ingresar toda la persona en el pensamiento del ‘designio de Dios’ y comprometerse en la historia para contribuir cuanto se pueda al advenimiento del sentido divino del hombre y del mundo, comprometerse en el mundo, sufrir parte del mundo para que los pobres puedan lograr la libertad filial, para que puedan integrarse a la familia humana, para que puedan vivir con esperanza”.{34}

      Atribuirlo todo a Dios es identificar y reconocer su poder creador, renovador y liberador, a través de las cosas y de los acontecimientos, como también reconocer sus señales e insinuaciones a través de la fatiga, del sufrimiento y de las contradicciones que acompañan al esfuerzo del hombre por lograr su propia superación, la de su sociedad y la de la historia. Atribuirlo todo a Dios es confiar en Él y, a partir de Él, creer en el futuro y proyectarlo con esperanza, no obstante las ambigüedades e incertidumbres del presente.

      Atribuirlo todo a Dios es “mantener el ritmo” en el compromiso universitario, sin prisa y sin pausa, a través —incluso— de los obstáculos y fracasos, con realismo y sin actitud triunfalista. En sus meditaciones para el tiempo de retiro, de La Salle enseña que las Escuelas Cristianas son obras queridas por Dios,{35} lo cual quiere decir que también la Universidad hay que verla dentro del plan de Dios y actuar en consecuencia.

      La investigación lasallista

      La investigación, como toda actividad humana, se realiza dentro de un contexto y en un determinado nivel histórico. El contexto que nos ha correspondido es el contexto sociocultural colombiano, en el medio universitario y a la altura de los tiempos, el de las dos últimas décadas del siglo XX. El contexto nos presenta un conjunto de posibilidades negativas —dificultades—, que proceden básicamente de las condiciones inherentes a nuestro atraso, pero también un conjunto de posibilidades positivas —facilidades—, que proceden a la vez de la inteligencia que nos ha dado el Creador y de nuestra condición de país en proceso de maduración, donde “todo está por hacer”.

      Igualmente, el nivel histórico desde el que adelantamos nuestro actual proceso investigativo nos permite apropiarnos de posibilidades que antes eran desconocidas (como, por ejemplo, el mundo de la informática); entre esas posibilidades viene muy al caso la manera actual de concebir la ciencia y la investigación, después de más de un siglo de desarrollo de las ciencias naturales y sociales, y de un poco menos de positivismo, fenomenología, teoría crítica y hermenéutica.

      En efecto, hoy se reconocen como legítimas las distintas formas de conocimiento humano: artístico, poético, filosófico, religioso, científico y, dentro de la ciencia, se acepta la variedad en cuanto a métodos de conocimiento y tipos de investigación, es decir, no se absolutiza un solo tipo de ciencia (la positiva) ni un solo tipo de método (el experimental o el cuantitativo).

      Por otra parte, en cuanto a la investigación, se ha establecido claramente la correlación íntima que exige entre actitudes adecuadas, métodos, técnicas y recursos, sin que se pierda, sin embargo, el orden de importancia entre los tres: para que haya investigación, lo esencial es la actitud inquisitiva del espíritu,{36} después vienen los métodos y luego los recursos.

      Etimológicamente, la investigación se ha definido como “ir detrás de la huella” o del vestigio (in-vestigium-ire) y es una actitud que acompaña al conocimiento humano en general. Este, por su parte, se define actualmente, en forma específica, como la marcha de la razón hacia el fundamento de la realidad.37 La investigación es, así, “dedicación a la realidad verdadera” y dedicación es entrega, consagración.{38}

      La marcha de la razón hacia la СКАЧАТЬ